Domingo de Ramos.
En su relato de la Pasión, Mateo incluye acontecimientos prodigiosos: el velo del templo fue rasgado, la tierra fue sacudida, las rocas fueron partidas y las tumbas fueron abiertas, en contraste con la mansedumbre del Hijo de Dios que el mismo Mateo presenta. La inclusión de esos signos en el relato es un llamado a nuestro corazón: que la muerte de Jesús -y ninguna muerte- nos deje indiferentes y, al contrario, se estremezca nuestro corazón.
Mi reflexión sobre las lecturas del Domingo de Ramos, ciclo A, 29 de marzo de 2026.
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones.
