2 de noviembre. Todos los fieles difuntos.
La resurrección de Lázaro (Juan 11, 17-27).
Jesús anuncia una vida eterna que comienza desde el momento en que creemos en Él: “el que vive y cree en mí, no morirá jamás”.
Así une la fe en la resurrección a la fe en su propia persona. Es él mismo quien resucitará a quienes hayan creído en Él. Por eso Jesús es nuestra esperanza. Nuestra esperanza no es una idea, sino una persona, la persona del Hijo de Dios que se hizo hombre, murió y resucitó por nosotros.
Mi reflexión en la conmemoración de todos los fieles difuntos, domingo 2 de noviembre de 2025.
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones, Uruguay.
