Jesús se presenta mostrando las marcas de su pasión. En ellas ha quedado certificada su pasión, con todo su significado redentor.
Pasión, muerte y resurrección son inseparables. La Pascua de Cristo es la resurrección del crucificado, del Hijo de Dios que amó hasta el extremo.
Mi reflexión sobre el Evangelio del III Domingo de Pascua, ciclo B, 14 de abril de 2024.
Bendiciones.
+ Heriberto, Obispo de Canelones,
