Dios Padre
Representado por una mano, signo de su poder creador y de su presencia sobre toda la obra.
Catedral de Canelones
El fresco de la Catedral reúne imágenes de la fe cristiana en una composición llena de símbolos. Esta breve guía propone acercarse a sus detalles y descubrir el mensaje que expresan.
Claves de lectura
La composición conduce la mirada desde la Trinidad hacia Cristo y la multitud de ángeles. Cada figura ayuda a comprender un aspecto del misterio celebrado por la Iglesia.
Representado por una mano, signo de su poder creador y de su presencia sobre toda la obra.
La paloma señala al Espíritu Santo: presencia de Dios, vida y comunión en la Trinidad.
Jesús aparece en el centro, vivo y resucitado, Señor y Salvador, ofrecido por amor.
Rodean la escena en actitud de alabanza, adoración y servicio ante Dios.
Lectura pausada
La obra no se comprende de una sola mirada. Abrí cada apartado y recorré sus símbolos desde lo alto de la composición hasta la figura central.
“El arte hace visible la belleza de la fe.”
La mano del Padre, la paloma del Espíritu Santo y Cristo expresan el misterio de un solo Dios en tres Personas. La disposición vertical orienta la mirada y unifica toda la composición.
Cristo ocupa el corazón de la imagen. Su postura y el resplandor que lo rodea lo muestran glorioso, vivo y cercano, invitando a contemplar su entrega y su victoria.
Las figuras angélicas rodean a Cristo y conducen hacia Él. Algunas recuerdan la Pasión y otras manifiestan la alabanza permanente del cielo.
Más que una ilustración, el fresco propone un encuentro. El silencio, la observación y la oración permiten que sus símbolos se conviertan en una verdadera catequesis.
Para rezar ante el fresco
Una oración para detener la mirada en Cristo y contemplar el misterio expresado en el fresco.
Señor, Hijo único, Jesucristo
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
A ti te vemos coronado de gloria y honor, pues
por la gracia de Dios gustaste la muerte para bien de todos.
Tú eres resplandor de la gloria del Padre e impronta de su ser,
y sostienes todo con tu palabra poderosa.
Tú después de llevar a cabo la purificación de los pecados,
te sentaste a la derecha de la Majestad en las alturas.
Te miramos ti, al que atravesamos, y, por tus santas llagas,
nos acercamos confiadamente al trono de la gracia,
a fin de alcanzar misericordia y el don del Espíritu Santo.
Abogado nuestro, intercede por nosotros ante el Padre.
Sacerdote y cordero eterno, que eres víctima de propiciación
por nuestros pecados y los del mundo entero,
atiende nuestra súplica y ten piedad de nosotros.
Jesús, Hijo de Dios, Sumo Sacerdote que penetraste
los cielos, compadécete de nuestras debilidades
y mantennos firmes en la fe que profesamos,
con una vida digna de tu amor y tu verdad.
Tú, que por el bautismo y la confirmación
nos has convertido en reyes y sacerdotes,
concédenos ofrecernos contigo, Cordero Eterno,
como ofrenda viva, santa y agradable a Dios:
en el Sacrificio de la Misa, en el que asocias contigo a la Iglesia,
tu Esposa amantísima, tu cuerpo y tu plenitud,
en comunión con la ciudad de Dios vivo, la Jerusalén celestial,
con miríadas de ángeles, en la asamblea solemne,
con los primogénitos inscritos en los cielos,
ante Dios Padre, juez universal, para alabanza de la gloria de su gracia,
con que nos agració en ti, su Hijo querido, en la unidad del Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.
Contenido audiovisual
Dos recorridos audiovisuales para conocer la obra con mayor profundidad y acompañar la contemplación de sus símbolos.
Contemplá la obra en su espacio original y descubrí cómo la arquitectura, la luz y el fresco forman una única experiencia.
Diócesis de Canelones · Batlle y Ordoñez 579 · Canelones, Uruguay