Breve guía para contemplar la Santa Imagen de N. S. Jesucristo, Sacerdote y cordero eterno.

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El espacio: la Catedral y su ábside.

El altar es el verdadero eje del mundo, que en sentido vertical, une el cielo y la tierra, y en sentido horizontal reúne a la Iglesia de los cuatro puntos cardinales.
El altar está situado en el presbiterio, el espacio en que se celebran los santos misterios. Aquí Jesucristo, Sumo Sacerdote de los bienes eternos, ejerce su sacerdocio, por el ministerio del obispo y los presbíteros, acompañado de los diáconos, principalmente en el anuncio del Evangelio y el ofrecimiento del Sacrificio de la Misa. Él asocia consigo a toda la Iglesia, su Esposa que invoca a su Señor y por él rinde culto al Padre eterno.
El edificio entero de la iglesia es para reunir al templo vivo, el pueblo consagrado por el bautismo y la confirmación que tiene acceso al Padre por Cristo en el Espíritu.


La pared posterior, él ábside, por su tamaño, por ser límite del espacio, tiene una gran carga simbólica. Esta pared representa el mundo superior, celestial, eterno. De aquí su simbolismo ‘celeste’ tachonado por las estrellas.
Allí se representa la esfera propiamente divina, que se hace presente en los divinos misterios, en el altar y su entorno, la palabra, la sede, la asamblea reunida.

Dios Padre

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Podemos ver alguna imagen de la mano que simboliza al Padre. El círculo es símbolo de la divinidad. La mano indicando al Hijo = el Padre es invisible, pero habla y se revela en el Hijo. La mano abriéndose = el Padre habla entregando al Hijo.

Etimasia con adoradores

HPIM0080 A los lados del trono están dos de los (24) ancianos del Apocalipsis. Estos representan al pueblo de Dios que participa del culto de la Jerusalén celestial. Adoran, entregan sus coronas, se postran, aclaman el juicio del Justo Juez, ya presente anticipado, del que vendrá como Juez de vivos y muertos  y reino no tendrá fin.

Es la Iglesia que ya vive el triunfo del Rey y Sacerdote. "-se postran ante el que está sentado en el trono y adoran al que vive poe los siglos de los siglos y arrojan sus coronas (las ofrecen y entregan, para reconocer al único Rey y Señor) delante deln trono diciendo: "Eres digno, Señor y Dios nuestro de recibir la gloria y el honor y el poder, porque porque tú has creado el universo, por tu voluntad, no existía y fue creado" (Apoc.4,10-11). 

Ellos agradecen que nos ha hecho un pueblo de reyes y sacerdotes: "Y se acercó (el Cordero) y tomó el libro de la mano derecha del que está sentado en el trono.  Cuando lo tomó, los cuatro Vivientes y los veinticuatro Ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos (= los bautizados).  Y cantan un cántico nuevo diciendo: «Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;   y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra.»( Apoc. 5,7-10).

 

Etimasia

etimasia IMG-20131210-00513La venida de Jesús, Rey, Juez, Sacerdote.

En el punto más alto del arco triunfal que cierra el ábside se ha pintado la 'etimasia' (aún no concluida). Con esa palabra griega se alude al trono vacío y  preparado para el gran Rey.

Es un trono vacío - o sea sin el Rey sentado en él - que anuncia al Rey y Juez y está preparado para él. Por eso es símbolo que proclama la segunda venida de Cristo: 'de nuevo vendrá con gloria como juez de vivos y muertos y su reino no tendrá fin'.
Proclamando el 'adviento', la parusía, la presencia gloriosa del rey y juez eterno y de su reino definitivo, sobre el trono se muestra:
1) la cruz gloriosa, que proclama a Cristo muerto y resucitado.
* es la cruz  en la que se ofreció como sacerdote y cordero 
* pero al ser representada en oro, el metal que es toda luz (como el sol) e imperecedero, proclama la resurrección y la vida eterna.  Las llagas salvadoras, indicadas con piedras preciosas (duras y luminosas), proclaman que el sacrificio se ha vuelto eterno y es vida y luz para todos
("cuando yo sea levantado en lo alto, sabréis que Yo soy", el Hijo, Dios.
2) el libro es el del Evangelio, y también el libro de la Vida, del juicio: todo será juzgado según la gracia de Dios entregada en la cruz de Cristo.  "Mirarán al que atravesaron".
Están apoyados sobre el trono de la realeza y del juicio verdadero, anunciando anticipadamente la venida de gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

Los Seis Querubines que adoran

El ángel con el flagelo

 

Este ángel lleva en sus manos el látigo que se usa para azotar o flagelar. Solía tener en las extremidades huesos o pequeñas puntas de hierro.
Nuestro Señor padeció la flagelación romana que era prolongada y durísima.
El ángel presenta con reverencia al instrumento que produjo en el Cordero de Dios las heridas que nos han curado, porque las llevó con amor sin límites. A su vez, eleva su mirada para contemplar el precioso rostro de su Señor.

 

El Ángel con la Cruz.

  

 

Desde el punto de vista del observador el segundo ángel de la derecha lleva la cruz salvadora.

Van quedando 2 de 4 ángeles a la izquierda y 2 de 3 a la derecha, con su espacio de cielo y estrellas.

En realidad la cruz no va perfectamente vertical, sino con una inclinación de unos treinta grados.

El Ángel con la corona de espinas

  

con la cruz

 

 

Se ve como el primero superior, de manera que queda junto a la cabeza de Cristo.

Contempla la cabeza de quien ha sido puesto a la cabeza de todos los seres del cielo y de la tierra.

Y contempla la corona de espinas y dolores, de humillaciones y de obediencia con la que puso al universo bajo el reinado del Padre.