Como muchos lo han vivido y otros lo han oído en algunas ocasiones el Obispo ha orientado la oración de la asamblea litúrgica hacia el ábside (lo que de un modo simple pero que desorienta se dice: de espaldas).

                Si bien, normalmente he explicado su sentido, a algunos les ha llamado la atención y otros no han recibido la suficiente información.

                Por ello, creo conveniente dialogar más ampliamente al respecto.

Principios

  1. En la oración litúrgica, y más concretamente en la Santa Misa, no se trata simplemente de lo que hace el sacerdote, sino de la acción de todo el Pueblo de Dios, sacramentalmente orgánico, congregado por la Trinidad (o sea no es si el sacerdote de frente o de espaldas, sino del conjunto de los signos, en este caso de la orientación de toda la asamblea)
  2. La Liturgia es el ejercicio del sacerdocio de Cristo, que une consigo a su Esposa la Iglesia, en el culto público ante el Padre (SC 7).
  3. La orientación del obispo o sacerdote que preside la asamblea debe comprenderse desde su misión de obrar in persona Christi (en la persona de Cristo), que une al cuerpo eclesial con la Cabeza que es Cristo por quien somos conducidos al Padre. Todo está al servicio de la participación de los fieles.

En la liturgia de la Palabra

  1. Desde siempre la proclamación de las lecturas (al menos en la misa solemne) y la  predicación) pide que se realicen de cara al pueblo, como parte del diálogo de la salvación.
  2. En las oraciones dirigidas al Padre durante la liturgia de la Palabra (Gloria, Colecta) casi siempre – aunque con excepciones – toda la asamblea junto con el sacerdote se dirigía hacia la cruz del ábside. Hoy esto se ha hecho mucho más difícil, porque se ha generalizado que la sede esté detrás del altar y en el medio. Sin embargo, nada obliga a que sea así. También puede la sede estar a un costado.

En la liturgia eucarística.

                ‘coram populo’ - de cara al pueblo - .

  1. Desde los años 70 lo más frecuente ha sido que en la Liturgia Eucarística el sacerdote y los fieles estén cara a cara – enfrentados – incluso en la Plegaria Eucarística.
  2. Se ha argumentado para ello que así se acercan el sacerdote y los fieles y también que parece resaltar el sentido de rodear la mesa del altar.
  3. Nada impide celebrar de esa forma.

‘coram Deo’, ‘ad orientem’, ‘ad absidem’  - de cara a Dios, hacia el oriente- hacia el ábside.

  1. La forma común de llamar a esta postura ‘de espalda al pueblo’, no es correcta. Del mismo modo que los fieles no están de espalda los unos a los otros, sino todos hacia el presbiterio, también si el sacerdote reza hacia el ábside, hacia el oriente litúrgico, lo que hace es que toda la asamblea– el pueblo sacerdotal unido al ministro que ora in persona Christi  - estén en una única dirección hacia Cristo y por él al Padre, en la unidad del Espíritu.
  2. Los motivos litúrgicos de esta postura se pueden resumir en:
    1. resalta más la unidad de todo el pueblo de Dios y el carácter ministerial del sacerdocio del obispo y del presbítero. No están uno frente a otro – como en la proclamación de la palabra – sino unidos en una única oración ante el Padre.
    2. subraya el carácter sacrificial de la Misa, particularmente de la Plegaria Eucarística en la que el sacerdote y los fieles con él ofrecen a Cristo, Víctima santa al Padre, para su glorificación y la salvación del mundo.
    3. Durante la Plegaria Eucarística el sacerdote no se dirige a los fieles, sino solamente al Padre. Y los fieles no tienen delante al sacerdote, sino al Padre por Cristo.
    4. Ayuda a educar en la sacralidad propia de la Eucaristía, en la  que se realiza la plenitud de nuestra unión con Cristo, de modo que por Él en un mismo Espíritu tenemos acceso al Padre.
    5. Al no mirar al sacerdote, invita más al silencio y a orar en silencio siguiendo con el oído y el corazón la plegaria eucarística.
    6. Destaca también la realidad escatológica de la Eucaristía, en la que la Iglesia peregrinante no sólo tiende hacia la Jerusalén futura, sino que ya participa del culto de la Iglesia celestial.
    7. Por eso se expresa que la asamblea eucarística no es una reunión cerrada entre los presentes, sino que está abierta hacia el futuro y hacia arriba. Esto lo expresa el ábside de las iglesias.

Surgen algunas preguntas y es bueno saber bien las cosas.

  1. ¿el Concilio no prohibió celebrar hacia el ábside y mandó celebrar cara al pueblo?

El Concilio en ningún documento se planteó cambiar la orientación de la oración en la Sagrada Liturgia.

De hecho durante el Concilio se celebró como la mayor parte de la tradición orando hacia el oriente, aunque también en algunos altares – como en la basílica vaticana – se celebró hacia oriente cara al pueblo.

Es decir el Concilio no estudió este asunto, ni mandó celebrar cara al pueblo, al contrario mantuvo el uso tradicional.

  1. ¿pero la reforma posconciliar de Pablo VI no mandó celebrar cara al pueblo y prohibió celebrar hacia el ábside, vulgarmente dicho de espaldas?

 

En ningún lugar del misal se habla de que haya que celebrar 'cara al pueblo'. Sí se dice que los nuevos altares se han de construir en el presbiterio de forma que se puedan rodear (cosa que no se cumple en muchos altares nuevos que están puestos sobre el escalón, como un mostrador y no en el medio del presbiterio) y que permitan que se pueda celebrar coram populo.

Más aún, las actuales rúbricas suponen que el sacerdote está dirigido hacia el ábside, porque en el n.29, antes del ‘Orad, hermanos’ está escrito: “luego de pie en el medio del altar, vuelto hacia el pueblo,… dice”. Y en el n.132 antes del ‘Este es el Cordero de Dios: “El sacerdote hace genuflexión, toma la hostia y teniéndola algo elevada sobre la patena…, vuelto hacia el pueblo dice”.

  

  1. Entonces:
    1. Es totalmente legítimo celebrar rezando la Plegaria Eucarístico orientados todos hacia el mismo punto, el ábside, como signo de dirigirnos hacia la Jerusalén celestial y de ofrecer el único sacrificio de Cristo y de la totalidad de la Iglesia al Padre, en un mismo Espíritu.
    2. Hay muchas y buenas razones para preferir este modo de orar.
    3. Es legítimo celebrar rezando el sacerdote la Liturgia Eucarística de frente al pueblo, procurando siempre que las formas expresen que no se dirige al pueblo, sino a Dios Padre, en nombre de Cristo y de su cuerpo (después del ‘el Señor esté con vosotros del diálogo del prefacio, no mira más al pueblo hasta pasada la anáfora y aún hasta ‘la paz del Señor esté…”).
    4. No hay lugar a ninguna guerra de misas, sino a la legítima libertad y a conocer y vivir las riquezas de la Liturgia.

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Para quienes quieran profundizar en esto les entrego unas páginas de mi libro Sursum corda, en que he estudiado en profundidad la historia y el sentido de la celebración ad Dominum, ad orientem, ad absidem.

Asimismo el Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, nos da buenas indicaciones en una entrevista en Famille Chrétienne