Alberto Sanguinetti Montero

Obispo de Canelones

EL VENERABLE JACINTO VERA

A los sacerdotes de la Diócesis,

a los religiosos y las religiosas

y todos los fieles en Cristo Jesús

Queridos hermanos:

Gracia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

Hoy 6 de mayo, día del tránsito de Mons. Jacinto Vera, se publicó que el Santo Padre, nuestro Papa Francisco, aprobó el decreto por el cual se reconocen la santidad y las virtudes heroicas de Mons. Jacinto Vera, que en adelante ha de ser tratado como Venerable, es decir, digno de veneración por la santidad de su vida.

Este hecho ha de ser un motivo de inmenso gozo para todo el Uruguay, pero lo es sin duda de un modo especial para Canelones.

El Venerable Jacinto se crió en tierras canarias y en ellas trabajó con sus brazos. Su familia estuvo desparramada por Toledo, donde vivió e hizo su primera comunión, en Canelón grande, Santa Rosa y San Antonio, Canelones y San Jacinto

            Su vida de servicio sacerdotal la entregó en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Canelones, cuando su jurisdicción abarcaba desde Santa Lucía hasta Migues, Tala y San Ramón. En estas tierras se desvivió por llevar el Evangelio, dar gloria y culto a Dios, atender a los pecadores, cuidar a los enfermos, ayudar a los pobres, con dedicación a la instrucción de los niños y el acompañamiento de los ancianos.

            Por cierto la santidad personal, su oración perseverante, su generosidad sin límites, su pobreza personal, su amor al prójimo y su caridad pastoral, continuaron creciendo, derramando la gracia divina todos los años que como Vicario Apostólico y primer Obispo del Uruguay se desvivió por la gloria de Dios y la salvacón de su pueblo.

            Así, el Venerable Jacinto Vera, fue padre y patriarca de la Iglesia en el Uruguay, fundador del clero nacional, padre de los pobres:  el hombre más conocido y querido por nuestro pueblo en la segunda mitad del siglo XIX.

            Habiendo vivido y muerto con fama de santo, ha culminado el largo proceso por el cual la Iglesia proclama el reconocimiento de su santidad y de sus virtudes heroicas.

            A la alegría de todos, uno y comparto la mía personal que embarga mi corazón. Serví a su causa por casi 40 años. Fui miembro y trabajé en la Comisión pro canonización de Mons. Vera desde fines de los años 70, cuando nos aprestábamos a celebrar el centenario de su muerte. Pero principalmente trabajé más de quince años de investigación y estudio, para escribir el  extenso alegado, la Positio, que hiciera posible su proceso de canonización.

            Comparto la convicción de Don Juan Zorrilla de San Martín, cuando aseveraba que con el reconocimiento de la santidad de Mons. Vera se santificaría todo el Uruguay. Esa es nuestra esperanza y nuestro gozo.

           

Ahora bien, para que se le pueda dar culto público y litúrgico al Venerable Jacinto Vera la Iglesia pide un signo a Dios, un milagro, que pueda ser analizado canónicamente. 

           

             Por eso exhorto vivamente a que, junto con la alabanza y la acción de gracias al Padre, se ore intensamente en las parroquias, colegios y diversas comunidades, en las familias e individualmete, pidiendo a Dios nuestro Señor, que haga el milagro por intercesión del Venerable Jacinto Vera, que permita a la Santa Iglesia inscribirlo en el número de los Beatos, a fin que podamos celebrar con gozo su fiesta litúrgica.

            Para comenzar con ello pido que en todas las Misas del Domingo VI de Pascua se exprese la acción de gracias por nuestro Venerable y querido Padre Jacinto y se ore por la culminación de su causa de canonización.

            Por mi parte, en la Santa Iglesia Catedral el Domingo 10 celebraré la Misa a las 19 horas y cantaremos el Te Deum de Acción de Gracias al Señor e invito a los que puedan a unirse conmigo en motivo de tanto gozo.

            Que el Venerable Jacinto nos mueva al amor a Dios y al prójimo, para que con la alegría del Evangelio, llevemos por todas partes el conocimiento de Jesús

            Con el corazón lleno de profunda alegría los bendigo de corazón

                                                          

                                                                                   X Alberto,  Obispo de Canelones   

Canelones,  6 de mayo de 2015

Nota.

Esta carta debe ser leída en todas las Misas Dominicales

del 9 y 10 de mayo.

Se adjunta la oración por la causa de Canonización

y la Consagración al Corazón de Jesús escrita por Mons. Vera.

Pbro. Jorge Jaurena Churi

Secretario Canciller.

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